sábado, 4 de julio de 2026

La gran promotora del aborto y de la ideología de género que trabaja para la ONU presenta su informe | ZENIT - Espanol

La gran promotora del aborto y de la ideología de género que trabaja para la ONU presenta su informe | ZENIT - Espanol

La gran promotora del aborto y de la ideología de género que trabaja para la ONU presenta su informe Como era de esperar, la gestión de Mofokeng como relatora sobre salud fue celebrada por grupos proaborto y LGBTQ+. La organización Women Deliver emitió una declaración en la que el Consejo de Derechos Humanos presentó su informe final, reconociendo el trabajo de Mofokeng. La declaración fue copatrocinada por varias organizaciones afines y leída por una mujer trans africana orgullosa, quien concluyó afirmando que «el acceso a la atención médica de afirmación de género me ha salvado la vida: me ha brindado seguridad y una vida digna JUNIO 28, 2026 01:09REDACCIÓN ZENITIDEOLOGÍA DE GÉNERO, PRO VIDA


 WhatsAppMessengerFacebookTwitterCompartir Share this Entry (ZENIT Noticias – Center for Family and Human Rights / Washington, 28.06.2026).- Después de seis años de usar su cargo para promover el aborto, la ideología de género y la prostitución en la ONU, la relatora especial sobre el derecho a la salud presentó su informe final a la Asamblea General. La Dra. Tlaleng Mofokeng, quien anteriormente trabajó como médica abortista en Sudáfrica, tituló su informe «La salud como facilitadora de la dignidad». Reiteró su recomendación de que los países despenalicen completamente el aborto y elogió a España por imponer límites a la capacidad de los profesionales de la salud para objetar por motivos de conciencia. Hizo un llamamiento a los sistemas de salud para que respeten la «identidad de género autodefinida» y para que se despenalice el «trabajo sexual», temas que han sido recurrentes a lo largo de su obra.




https://docs.un.org/en/A/HRC/62/66

 Los relatores anteriores sobre salud también han promovido el aborto, pero ninguno con tanta vehemencia como Mofokeng. Anand Grover, de la India, fue el primero en pedir explícitamente la despenalización del aborto en un informe de 2011, y su sucesor, Dainius Pūras, de Lituania, reiteró esta recomendación. Pūras también pidió la despenalización de la prostitución, pero Mofokeng fue mucho más allá al intentar normalizarla como un «trabajo legítimo». Presentó un informe ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos insistiendo en que el «trabajo sexual» es distinto de la trata de personas y fue citada en Teen Vogue diciendo: «Soy médica, experta en salud sexual, pero si lo piensas bien, ¿acaso no soy una trabajadora sexual? Y en cierto modo, ¿acaso no lo somos todos?». Mofokeng es miembro de la junta directiva del Fondo de Acción para el Aborto Seguro y fue invitada a informar a miembros del Congreso de los Estados Unidos sobre el impacto de la Política de Ciudad de México, una política provida que prohíbe la financiación a grupos extranjeros que promueven o brindan servicios de aborto. 


https://c-fam.org/friday_fax/un-official-says-abortion-is-a-human-right-secretary-general-endorses-report/


El año pasado, fue coautora de una guía de litigio estratégico sobre «salud y derechos sexuales y reproductivos» en colaboración con la Universidad de Georgetown, con el objetivo de utilizar los tribunales para consagrar el aborto y la «atención de afirmación de género» como derechos en las leyes nacionales. No todos los relatores especiales de la ONU coinciden con Mofokeng, especialmente en lo referente a la autodeterminación de la identidad de género. En particular, la relatora sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, Reem Alsalem, de Jordania, ha defendido con firmeza la importancia del sexo biológico. Alsalem también ha abogado por la abolición de la prostitución y la pornografía, en marcado contraste con la postura de Mofokeng. En una entrevista con el periódico sudafricano Sunday Times, que describió a Mofokeng como una «sexóloga», ella dijo: «Hay muchos prejuicios, incluso en la medicina, en torno a la moral y los valores relacionados con la pornografía… mi opinión es que, si no le hace daño a nadie, entonces adelante». Como era de esperar, la gestión de Mofokeng como relatora sobre salud fue celebrada por grupos proaborto y LGBTQ+. 


https://www.teenvogue.com/story/why-sex-work-is-real-work


La organización Women Deliver emitió una declaración en la que el Consejo de Derechos Humanos presentó su informe final, reconociendo el trabajo de Mofokeng. La declaración fue copatrocinada por varias organizaciones afines y leída por una mujer trans africana orgullosa, quien concluyó afirmando que «el acceso a la atención médica de afirmación de género me ha salvado la vida: me ha brindado seguridad y una vida digna. Es un derecho humano fundamental». 

https://ghpp.georgetown.edu/litigation-guide/fighting-for-rights-a-strategic-litigation-guide-for-srhr/ 


El comunicado instaba al Consejo de Derechos Humanos y a otros relatores de derechos humanos de la ONU a «aprovechar progresivamente el considerable legado y la extensa obra de la Dra. Mofokeng, y a implementar plenamente sus recomendaciones». Mofokeng finalizará su mandato a finales de julio. Su sucesor será elegido durante el actual período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.


La ideología de género ya no busca convencer: busca transformar las instituciones

La ideología de género ya no busca convencer: busca transformar las instituciones

Durante años se dijo que el debate sobre la ideología de género pertenecía exclusivamente al ámbito cultural. Se afirmaba que cada persona podía pensar como quisiera y que nadie pretendía imponer una determinada concepción del ser humano. Sin embargo, las noticias de las últimas semanas muestran una realidad distinta. La discusión ya no se desarrolla principalmente en las universidades o en las redes sociales. Hoy influye en organismos internacionales, decisiones judiciales, políticas educativas y reformas legislativas.

La primera noticia proviene de las Naciones Unidas. La relatora especial sobre el derecho a la salud concluyó su mandato presentando un informe que vuelve a promover el aborto, entendido como la perpetración de la muerte deliberada de la vida de un ser humano antes del nacimiento, como parte de los llamados derechos sexuales y reproductivos. El informe también respalda políticas relacionadas con la identidad de género y recomienda ampliar el acceso a determinadas intervenciones médicas y al reconocimiento legal de la identidad de género. Aunque estos informes no son jurídicamente vinculantes, con frecuencia terminan siendo utilizados como referencia por tribunales, organismos internacionales y legisladores para impulsar cambios normativos.

La segunda noticia llega desde Argentina. El caso del pequeño Thiago Altamirano conmocionó al país por la muerte de un niño de dos años. La investigación reveló que existían denuncias previas por presuntos malos tratos y que una jueza había ordenado a la madre abstenerse de ejercer violencia contra sus hijos, además de disponer medidas de protección. La tragedia abrió un intenso debate sobre el funcionamiento de los organismos encargados de proteger a los menores y sobre la necesidad de que cada caso sea evaluado a partir de las pruebas disponibles y del interés superior del niño. También surgieron cuestionamientos sobre la forma en que determinados enfoques institucionales pueden influir en la valoración de los conflictos familiares.

La tercera noticia proviene de México. En Tepeaca continúa una campaña de recolección de firmas impulsada por ciudadanos que solicitan revisar iniciativas relacionadas con la incorporación de contenidos sobre identidad de género en la educación de niños y adolescentes. Los organizadores expresan su preocupación por programas que incluyen conceptos como la distinción entre sexo biológico e identidad de género, la autodeterminación de la identidad y otras materias vinculadas a la diversidad sexual que promueven la castración química  y/o quirúrgica de personas menores y mayores de edad. También cuestionan que determinadas políticas públicas contemplen intervenciones médicas para personas con disforia de género, especialmente cuando involucran a menores de edad, y reclaman una mayor participación de los padres de familia en las decisiones educativas.

La cuarta noticia resulta especialmente significativa porque refleja tensiones dentro de quienes durante años impulsaron estas políticas. En España continúan los desacuerdos entre parte del movimiento feminista y algunos sectores del activismo trans sobre cuestiones como la definición jurídica de mujer, la autodeterminación del sexo registral, la participación en deportes femeninos y el acceso a espacios diferenciados por sexo. Lo que antes aparecía como una agenda homogénea hoy muestra profundas diferencias internas.

Estas cuatro noticias tienen un elemento común. El debate ya no gira únicamente en torno a ideas abstractas. Ahora se traduce en informes internacionales, decisiones judiciales, programas educativos y reformas legislativas que afectan directamente a la sociedad.

Desde una perspectiva provida, esta evolución plantea una cuestión de fondo: las leyes y las políticas públicas deben construirse sobre realidades objetivas acerca de la persona humana. La igual dignidad de todos los seres humanos no exige negar la realidad biológica ni sustituirla por categorías exclusivamente subjetivas. Del mismo modo, la protección de la vida humana exige reconocer el valor de todo ser humano antes del nacimiento.

Por ello, las controversias actuales no consisten únicamente en aceptar o rechazar determinadas propuestas políticas. Se trata de decidir qué fundamentos antropológicos servirán de base para el derecho, la educación y las instituciones públicas.

Las noticias de esta semana muestran que el debate ha entrado en una nueva etapa. Ya no basta con observar la discusión cultural. Es en los organismos internacionales, en los tribunales, en los parlamentos y en las escuelas donde se están tomando decisiones que influirán durante décadas en la comprensión jurídica de la vida humana, la familia, la infancia y la identidad personal.

Quienes promueven estas políticas las presentan como "derechos sexuales y reproductivos". Sin embargo, desde una perspectiva crítica, esa denominación resulta discutible. Si entre esas políticas se incluye el aborto —entendido como la interrupción deliberada de la vida de un ser humano antes del nacimiento— y determinadas intervenciones médicas que pueden afectar de forma permanente la fertilidad, cabe preguntarse si el término "derechos sexuales y reproductivos" describe realmente su contenido o si, por el contrario, responde a una denominación política. Desde esta óptica, podría sostenerse que muchas de esas medidas son, en realidad, contrarias a la reproducción humana y, por ello, algunos críticos las califican como políticas antisexuales y antirreproductivas.