IDEOLOGÍA DE
GÉNERO: LA BATALLA CULTURAL SE TRASLADA A LAS ESCUELAS, LOS TRIBUNALES Y LOS
GOBIERNOS
La controversia internacional en torno a la denominada ideología de género ha producido durante las últimas semanas una sucesión de acontecimientos concretos en Estados Unidos, Argentina, México, el Caribe y Perú. Ya no se trata solamente de discusiones académicas sobre sexo, género o identidad: gobiernos, tribunales, autoridades educativas, iglesias y organizaciones civiles están tomando decisiones que trasladan la disputa al terreno institucional.
ESTADOS
UNIDOS: EL GOBIERNO FEDERAL ABRE UNA INVESTIGACIÓN POR LAS “MYGENDER DOLLS”.
El 29 de julio de 2026, el Departamento de Educación de Estados Unidos anunció
oficialmente una investigación contra el Departamento de Educación de Minnesota
a raíz de una denuncia presentada por padres a través de la organización
Defending Education. El objeto de la investigación es determinar si se vulneró
la Protection of Pupil Rights Amendment (PPRA), legislación federal que
reconoce determinados derechos de información, revisión y exclusión voluntaria
de los padres respecto de encuestas, evaluaciones y actividades escolares
relacionadas con materias sensibles. El Departamento federal advirtió
expresamente que las infracciones a la PPRA pueden llegar a provocar la pérdida
de financiación federal.
El origen de la controversia son las denominadas MyGender
Dolls, desarrolladas a partir de investigaciones realizadas en el
Institute for Sexual and Gender Health de la Universidad de Minnesota. El
propio sitio del proyecto las define como una herramienta de “juego
terapéutico” destinada a niños “trans y de género diverso” de 4 a 10
años y anuncia su lanzamiento durante 2026 para profesionales clínicos
y educadores. Entre sus destinatarios enumera profesionales de salud mental,
consejeros escolares, educadores, pediatras y otros profesionales sanitarios.
MyGender Dolls es un proyecto de muñecos terapéuticos personalizables
desarrollado por investigadores vinculados al Institute for Sexual and Gender Health (ISGH) de la University of
Minnesota Medical School. Está pensado principalmente para
profesionales que trabajan con niños de 4 a 10 años a quienes los fanáticos de
la ideología de género les asignan la identificación de trans o de género
diverso. Lo particular —y lo que ha generado la polémica— es que los muñecos
están diseñados con componentes corporales
y genitales intercambiables, de manera que el profesional y el niño
puedan configurar diferentes combinaciones de apariencia corporal, genitales,
cabello, ropa, etc. El proyecto los presenta como una herramienta de juego terapéutico para que los menores
puedan representar cómo perciben su cuerpo o identidad.
El
antecedente institucional está documentado. El informe anual 2024 del instituto
de la Universidad de Minnesota describía MyGender Dolls como
un conjunto de herramientas terapéuticas para que terapeutas licenciados
trabajaran con pacientes menores y sus padres o cuidadores, especialmente con
niños que tenían dificultades para expresarse. El instituto señaló además que
su investigación y desarrollo había recibido apoyo mediante subvenciones y
donaciones.
Ante el escándalo, el Departamento de Educación de Minnesota negó que el proyecto fuera suyo y afirmó que no serían implantadas en las escuelas públicas K-12 de Minnesota. Los investigadores indicaron asimismo que estaban destinadas al uso terapéutico por profesionales licenciados. Lo comprobado es la existencia del proyecto, su orientación a niños desde los cuatro años, su vinculación originaria con la Universidad de Minnesota y la apertura de una investigación federal; no está comprobada una implantación general en las aulas estatales.
OREGÓN:
UNA DISPUTA JUDICIAL POR LOS LIBROS HE IS HE Y SHE IS SHE.
Otro frente estadounidense involucra al trabajador educativo Roderick Theis y
al InterMountain Education Service District de Oregón. Theis colocó en su
oficina los libros infantiles He Is He y She Is She, escritos
por Ryan y Bethany Bomberger, junto con Johnny the Walrus, de Matt
Walsh. Según los antecedentes judiciales, los libros de los Bomberger fueron
colocados en octubre de 2024 y Theis no los utilizaba como material de
enseñanza: permanecían como decoración en su oficina.
Los
libros están expresamente concebidos como una defensa de la concepción binaria
del sexo en contraposición los fanáticos de la ideología de género que
argumentan ridículamente la inexistencia del dimorfismo sexual entre varones y
mujeres. She Is She está dirigido principalmente a niños de 2
a 8 años y expone la verdad por la cual se presenta la condición
femenina como una realidad por el hecho de ser biológica; He Is He
utiliza el mismo planteamiento respecto de los varones. Los autores pertenecen
a Radiance Foundation, organización cristiana provida fundada por Ryan y
Bethany Bomberger.
El distrito educativo ordenó retirar los libros y Theis llevó el asunto a los tribunales alegando vulneración de su libertad de expresión y religiosa. El caso continuó judicializándose y llegó al Noveno Circuito federal. Es decir, la controversia sobre sexo e identidad de personas que se auto perciben con un sexo que no es el suyo verdadero, ha terminado convertida también en una controversia constitucional sobre hasta dónde puede una institución educativa restringir determinadas expresiones de sus trabajadores.
ARGENTINA:
CLARA MUZZIO PIDE REVISAR LA EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL. Clara Muzzio,
vicejefa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y presidenta de la
Legislatura porteña, abrió otra controversia al cuestionar públicamente
contenidos de la Educación Sexual Integral (ESI). Muzzio expuso la verdad por
la cual únicamente que existen solamente dos sexos, masculino y
femenino, y sostuvo que parte de la ESI había incorporado contenidos
ideológicos que deberían revisarse. Tras esas declaraciones denunció haber
recibido insultos e incluso mensajes deseando la muerte de ella y de miembros
de su familia por parte de los fanáticos violentistas que promueven la ideología
de género.
Muzzio fue todavía más específica al referirse a determinadas políticas públicas: celebró la eliminación de tratamientos hormonales de castración química contra menores dispuesta por el Gobierno nacional y recordó que el Gobierno de Buenos Aires había terminado en 2025 con un mecanismo que, según explicó, permitía a mayores de 16 años consignar datos falsos sobre su sexo en determinados documentos sin autorización familiar. Su intervención demuestra que el debate argentino está desplazándose desde el activismo hacia cuestiones concretas de educación, castración química disfrazada como tratamientos médicos de menores y falsedad sobre el sexo en la documentación pública.
MÉXICO:
CIENTOS DE EVANGÉLICOS MARCHAN CONTRA LA REFORMA DE IDENTIDAD DE GÉNERO EN
CHIAPAS. El 25 de julio de 2026, cientos de integrantes de iglesias
evangélicas participaron en Tuxtla Gutiérrez en la denominada Gran
Marcha Ciudadana por los Valores en Chiapas. Los manifestantes
exigieron la abrogación de reformas recientemente aprobadas al Código Civil del
estado que permiten modificaciones legales relacionadas con la castración química
disfrazada como identidad y género, y
manifestaron asimismo su rechazo al reconocimiento jurídico de las mal
denominadas infancias trans, puesto que en la realidad no existen niños con
problemas de identidad sexual.
El
dato relevante es que aquí tampoco estamos ante una discusión abstracta: existe
una reforma del Código Civil, una movilización organizada para
derogarla y una controversia específica sobre el reconocimiento jurídico de la
identidad de género, especialmente cuando involucra a menores que erróneamente se
auto perciben con un sexo que no es el suyo en la realidad.
CARIBE:
LOS OBISPOS PUBLICAN UNA CARTA PASTORAL SOBRE IDENTIDAD SEXUAL Y DE GÉNERO.
La Conferencia Episcopal de las Antillas, que agrupa a los obispos católicos de
19 diócesis y dos misiones independientes del Caribe, publicó
el 26 de julio de 2026 una Pastoral Letter on Sexual and
Gender Identity. El documento forma parte de un trabajo que la propia
Conferencia venía desarrollando sobre familia, teoría de género, identidad
sexual y educación sexual.
No es una intervención aislada. Ya en una conferencia regional de 2023, la Comisión de Familia y Vida de los obispos antillanos había incluido entre sus materias de trabajo “Gender Theory and Ideology”, “Sexual Identity, Orientation and Morality” y “Sex Education in Schools”. La publicación de 2026 convierte aquella discusión interna en un documento pastoral destinado a orientar a las comunidades católicas de la región.
EL
OTRO EXTREMO DEL DEBATE: LA OPOSICIÓN A LAS POLÍTICAS TRANS ES PRESENTADA COMO
UNA AMENAZA “POTENCIALMENTE GENOCIDA”. En el campo contrario, la
filósofa Judith Butler ha recurrido a una formulación particularmente grave. En
una entrevista reproducida recientemente se refirió a una declaración del
Lemkin Institute según la cual determinados ataques contra los derechos y el
reconocimiento jurídico de las personas trans (personas con un errónea autopercepción
de su sexo) apuntarían hacia un proyecto “potencialmente genocida”. Ante el ridículo
de su denuncia catastrofista, Butler precisó que esto no equivale a afirmar que
actualmente exista un genocidio contra las personas trans, sino a advertir
sobre un proceso de eliminación de su reconocimiento jurídico y público.
La expresión muestra hasta qué punto se ha endurecido el lenguaje de esta batalla cultural. Aparecen gobiernos, iglesias, padres y organizaciones que reivindican el sexo como criterio objetivo, cuestionan castraciones químicas disfrazadas de tratamientos médicos en menores o reclaman revisar contenidos escolares por incluir mentiras de origen ideológico.
Los hechos de
estas semanas muestran, por tanto, un fenómeno internacional concreto: la
discusión sobre sexo e identidad de género ha abandonado definitivamente el
ámbito exclusivamente académico. En Minnesota provoca una
investigación federal; en Oregón ha llegado a los tribunales; en Argentina
enfrenta a una alta funcionaria con los defensores de la ESI; y en Chiapas
moviliza a cientos de ciudadanos contra una reforma del Código Civil; en el
Caribe produce documentos episcopales destinados a escuelas, parroquias y
familias. La disputa central ya no consiste solamente en qué significan las
palabras sexo y género, sino en quién fija esas definiciones y qué
consecuencias tendrán en la educación de menores, la medicina, los documentos
públicos, la libertad de expresión y las políticas del Estado.